Sí. Aún hay gente que escribe cartas.

De las que se leen con café frío, con una manta encima o escondida en el baño mientras los niños gritan “mamáaaa”.

Desde 2023 mando una carta a la semana.
A veces dos, si la vida se me pone intensa.

En ellas hablo de libros que te remueven, pequeñas historias que se cuelan bajo la piel, pensamientos que dan un poco de vértigo, humor del bueno (del que te salva el día) y cosas que no cuento en Instagram.

No prometo iluminaciones instantáneas.
Ni reinicios espirituales en tres pasos.
Pero sí te prometo algo: no vas a aburrirte.

Si te apetece que te escriba:

Una carta a la semana.
Recomendaciones reales de libros, sin postureo.
Historias que no publico en redes.
— Y un email sorpresa de bienvenida que no esperas.

Déjame tu correo aquí abajo.
Nos leemos dentro.