No tengo tips

Carta · 16 de septiembre de 2026

No tengo tips

Últimamente me salen muchísimos vídeos con trucos para conseguir que los niños lean.

Cinco trucos. Siete. Diez.

Están los que intentan tirar de humor.
«Primer truco para que tu hijo lea: tener un hijo».
Ja.

Y luego están los otros, los de crear un ambiente lector, respetar sus ritmos, acompañar el proceso, ofrecer lecturas adaptadas a sus intereses… Y yo los veo porque, teniendo una cuenta de libros, una siente cierta responsabilidad profesional.

El problema es que cada vez que alguien me pregunta qué he hecho para que La Señora lea tanto, no sé muy bien qué contestar.

Nada.

Bueno, nada no.

Tenemos libros.

Muchos. Demasiados, seguramente. Hay libros en su habitación, en la nuestra, en el salón, en el coche, encima de las mesas y en lugares en los que no recuerdo haber autorizado la creación de una biblioteca.

Y leemos.

Yo leo, su padre lee y ella lee. Vamos a librerías, hablamos de libros, me cuenta lo que está leyendo y yo le cuento lo mío —con cierta censura, porque tampoco necesita saber qué está haciendo Freida McFadden con sus señoras perturbadas—. Esperamos novedades. Nos recomendamos cosas. A veces le recomiendo algo y pasa de mí completamente.

Los libros están metidos en nuestra vida.

Supongo que ese sería mi primer truco, aunque como truco es una mierda:

ten libros y léelos.

No parece que vaya a revolucionar Instagram.

También hago otra cosa. Dejo libros por ahí.

No de una manera especialmente sofisticada. No los coloco a las 16:35 siguiendo un estudio de la Universidad de Helsinki sobre los hábitos lectores de la infancia. Simplemente los dejo.

Un cómic en el sofá, un libro curioso encima de una mesa, uno en el baño.

Especialmente en el baño.

Hay pocas personas tan abiertas a nuevas propuestas culturales como alguien sentado en un váter sin móvil.

Porque si ponemos a competir un libro con una pantalla, el pobre libro va bastante jodido.

Y no lo digo solo por los niños.

Yo puedo tener en la mesilla una novela que me está encantando y acabar cuarenta minutos viendo vídeos de una señora organizando una despensa en Wisconsin. No sé quién es. No necesito organizar una despensa. Ni siquiera tengo una despensa como la de Wisconsin.

Pero ahí estoy.

Así que no espero que una niña de ocho años tenga una capacidad de resistencia que su madre claramente no posee.

En casa hay pantallas. Claro que las hay. Hay dibujos, películas, videojuegos y días en los que se ve más de lo que seguramente contaría si esto fuera una entrevista para Madre del Año.

Pero también hay ratos en los que se apagan.

Y no para leer.

Eso para mí es importante.

No apagamos la televisión y aparezco yo por detrás con Mujercitas diciendo:
—Muy bien. Ahora cultura.

Puede jugar, pintar, aburrirse, jugar con los perros, tirarse boca abajo en el sofá durante un tiempo que empieza a resultar preocupante…

O puede leer.

Y por si uno de esos ratos aparece esta semana en tu casa, te dejo unos cuantos libros que, al menos por aquí, han tenido bastante éxito.

Un abrazo.

Los libros de esta carta

Libros que enganchan, sorprenden y hacen que apetezca seguir leyendo

Estos son los libros que acompañan a la carta de esta semana: historias que por aquí han enganchado, libros originales y lecturas que hacen bastante fácil querer seguir con una página más.

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